El eterno problema de las vías en Ibagué tiene un precio claro: $3.2 billones es lo que se necesita para solucionar el deterioro de la malla vial de la capital del Tolima.
A pesar de los esfuerzos adelantados por la administración municipal, incluyendo un empréstito que equivale a lo que cinco administraciones juntas podrían recaudar, la plata simplemente no alcanza para resolver el problema en su totalidad.
Ante esta realidad, la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, ha respondido al llamado de la Alcaldía de Ibagué, liderada por la alcaldesa, para trazar una hoja de ruta conjunta que permita transformar de manera definitiva la infraestructura vial de la ciudad.
“Cuando dos mandatarias se ponen de acuerdo, llegan las grandes transformaciones. Por eso, aceptamos con optimismo la invitación de la Gobernación en el marco de un Consejo Interinstitucional de Infraestructura, un espacio donde uniremos esfuerzos y definiremos las prioridades para avanzar en este propósito histórico”, destacó la alcaldesa.
En este Consejo Interinstitucional, que contará con la participación de la Gobernación, la Alcaldía y otros actores clave, se espera no solo priorizar los proyectos más urgentes, sino también gestionar recursos adicionales, garantizar una ejecución eficiente de las obras y diseñar estrategias a largo plazo que permitan el desarrollo sostenible de la infraestructura vial.
Un problema histórico, una solución conjunta
La situación de la malla vial en Ibagué afecta la calidad de vida de miles de ciudadanos y representa un desafío constante para el crecimiento económico de la ciudad. Sin embargo, con este esfuerzo articulado entre el gobierno municipal y el departamental, se abre una ventana de oportunidad para resolver un problema que ha persistido por décadas.
“Sabemos que no será fácil, pero estamos seguras de que con voluntad política, planeación estratégica y el apoyo de los gobiernos nacional, departamental y municipal, podremos avanzar hacia un Ibagué más conectado, moderno y competitivo”, concluyó la alcaldesa.
El compromiso está sobre la mesa y las expectativas son altas. Ahora, todo está en manos de esta alianza estratégica que promete marcar un antes y un después en la historia de la infraestructura de Ibagué.