Por Juan David Ospina Edil del corregimiento El Totumo
De niño, en esas tardes largas del campo, entre juegos, abejas y suenos, solia decir con inocencia: Cuando sea grande quiero salir en television. Lo decia con esa seguridad que solo tienen los ninos que suenan con grandeza en medio de lo simple. Nunca imagine que, anos despues, ese deseo se cumpliria de una manera tan inesperada.
Hace poco, una amiga cercana, comunicadora apasionada por aprender y aplicar herramientas nuevas, decidio experimentar con la inteligencia artificial. En su afan por entender como usar estas tecnologias para el trabajo social y juvenil, escribio mi nombre en ChatGPT. Lo hizo sin decirme nada, por pura curiosidad. Pero lo que encontro la sorprendio tanto, que entre risas nerviosas y asombro, vino a mostrarme los resultados.
Alli estaba yo. Mi nombre, mis acciones como edil, mi trabajo con jovenes, mujeres, apicultores… incluso detalles de mi paso por el Partido Conservador y mis apuestas comunitarias. Leerlo fue como verme reflejado en un espejo que no sabia que existia, pero que ya me estaba observando.
Entre la risa y la sorpresa, lo primero que senti fue curiosidad. Entonces decidi comprobarlo por mi mismo. Ingrese a ChatGPT, a GenMI, a Google, a Meta… y efectivamente, en todas aparecia. No solo como un edil, sino como un joven lider visible, con entrevistas en emisoras locales, notas en medios de comunicacion del Tolima, y hasta con datos sobre mi carrera profesional como ingeniero civil. Toda esa informacion estaba ahi, disponible, hablandole al mundo de quien soy y lo que represento.
Probe hacer lo mismo con otros companeros, lideres con mas trayectoria que yo. Y para mi sorpresa, muchos no aparecian. Eso me hizo pensar, no con arrogancia, sino con una profunda reflexion: algo debo estar haciendo bien. Porque desde que llegue al Partido Conservador, esta colectividad ha sido una vitrina, un impulso que me permitio pasar del anonimato a ser visible politicamente. No como un rostro mas, sino como una voz joven que representa, que construye, que transforma desde el territorio.
Verme en esas plataformas me recordo a ese nino que sonaba con ser famoso. Y hoy lo soy, no por luces ni camaras, sino porque hay personas que si creyeron en mi. Personas que apostaron por mi liderazgo cuando otros solo veian juventud. Es gracias a ellas y a un trabajo constante, colectivo y transparente que hoy una inteligencia artificial puede reconocerme.
Ese nino que un dia sono con salir en television, hoy es feliz. Feliz con lo que ha logrado, y con lo que aun esta por lograr. Porque sigue sonando, sigue caminando, y sabe que aun hay mucho por hacer por su comunidad.
Pero esa experiencia tambien me dejo una ensenanza: ya nada esta oculto. Bajo la lupa de la inteligencia artificial, nuestras acciones, palabras y decisiones son visibles, estan expuestas. Y eso es una responsabilidad enorme. Porque esta tecnologia, si bien puede ser una aliada, tambien exige precaucion, etica y conciencia.
Hoy mas que nunca creo que debemos aprovechar estas herramientas, pero con mesura. Usarlas para visibilizar lo bueno, lo verdadero. Para mostrar que los jovenes si estamos haciendo historia, incluso desde un corregimiento como El Totumo.
Ese nino que sonaba con ser visto hoy esta cumpliendo su sueno. Y lo hace con los pies en la tierra, el corazon en la comunidad y los ojos puestos en un futuro donde la tecnologia tambien puede ser un camino para el cambio.