En el marco de una ofensiva sanitaria sin precedentes, la Secretaría de Salud del Tolima, en cabeza de Katherine Rengifo, ha intensificado sus acciones en el sur del Departamento para contener el brote de fiebre amarilla que ya deja 99 casos confirmados y 35 fallecimientos.
Durante esta semana, el equipo de salud del Departamento, en articulación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y bajo el liderazgo de la gobernadora Adriana Magali Matiz, ha estado recorriendo municipios como Río Blanco, Chaparral, Ataco, San Antonio e Ibagué, realizando jornadas intensivas de vacunación y fortalecimiento de capacidades en los equipos locales.
«Estamos con los pies en el territorio, garantizando la vacunación vereda a vereda. Ya son más de 700 mil dosis aplicadas en el Departamento y no hemos tenido reportes de eventos adversos», afirmó la secretaria Katherine Rengifo.
Además de las acciones de inmunización, la Secretaría ha enfocado sus esfuerzos en educación y comunicación del riesgo, desmitificando falsas creencias que dificultan la vacunación, como la idea de que no se puede vacunar quien haya consumido alcohol. “El riesgo real es no estar vacunado. La vacuna es segura y salva vidas”, recalcó Rengifo.
Municipios como Ataco, Chaparral, Río Blanco, Planadas y San Antonio son zonas priorizadas por tener casos reportados o cercanía con áreas de riesgo. La secretaria también hizo un llamado urgente a vacunar a los niños menores de 5 años, ya que este grupo es particularmente vulnerable.
Desde febrero, la vacunación se ha extendido a personas mayores de 59 años, sin reportes negativos, lo que refuerza la confianza en este biológico como una herramienta clave para frenar el avance de la enfermedad.